El ahorcado

jueves, 19 de noviembre de 2009

Son años!

Tengo 38 años, ni muchos ni pocos. Pero algunas cosas sí cambiaron y es hora que las denuncie.

Hace poco, charlando con amigos, me di cuenta cómo saber el momento exacto que nos ponemos viejos, y ese momento es fácil de detectar:

Hay cosas que no entendemos, y pensar que yo me reía de mis padre que no sabían programar la video casetera.

Yo me pregunto, por ejemplo, en el Facebook ¿Qué es un TOQUE? Para qué sirve?

Es una forma de contacto a la distancia o un correctivo disciplinario?

Cuando de repente te ves con el msn conectado, pero figuras como DESCONECTADO ahí, empezas a ser viejo, cuando las charlas las seleccionas y no hablas al pedo con cualquiera.

Ojo, no es que los viejos (escalafón al que ingreso humildemente), no es que nosotros decía, no hablamos al pedo o en joda, sino que eso, nos lo permitimos con un círculo íntimo en el que todo está ya aceptado incluso el ridículo ajeno.

Cuando practicás algún deporte y el cuerpo ya no responde como antes, se nota tu edad.

Cuando después de una noche de amor en intimidad tirás cucharita, se nota tu edad.

Cuando ya no te colgás de las lámparas, ni hacés el Tarzán del Kamasutra…se nota tu edad.

Cuando no recordás con quien fuiste a ver una determinada película se nota tu edad.

Cuando te confundís los nombres, cuando caes desplomado en la cama después de una jornada laboral normal, se nota tu edad.

Antes ibas a campo, seguro, a ver tu banda favorita, hoy a lo sumo sacas preferencial, ya no te bancas el empujón, el sudor ajeno, y la histérica fanática que te canta gritando desaforada la canción de turno en tu OIDO!!!!!!.

En parte esto me divierte mucho, significa que el tiempo nos pasa pero no se nos pasa, porque al tener registro estamos en contacto con uno mismo, pero así y todo y siendo que a diario me afeito, me he dado cuenta que tengo más canas que antes en el candado.

Para concluir, porque en realidad la lista seria interminable, invito a los lectores a seguir agregando ítems que definan el instante en que nos avejentamos felizmente, ojo prefiero una joven vejez que ser el abuelo que sigue soltando perros en los boliches.

Abajo les dejo lo que para mí es un test:

a) luego de verlo si se ríen solamente…. Disfrutes de su juventud.

b) si después de la risa (ojo puede no causarle gracia) viene la reflexión…. Es síntoma que estamos más cerca de las ventosas y las cataplasmas...



Bienvenidos a mi geriátrico.


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La espera que no siempre es dulce

Sentado en esa salita destinada al aguardo, recordó la noche de lujuria que tuvo con su pareja hace 9 meses atrás, y que por las vueltas de la vida terminó siendo el principio de una larga espera que según parece concluye hoy.

Esa noche solo fue pasión, fuego, lujuria, lo que menos iba a imaginarse era que esa noche seria la primera de muchas en esta espera.

Nunca logró explicarse porque definirla como DULCE ESPERA, hay que reconocer que él tiene un componente ansioso muy importante que hace que todo lo que sea esperar nunca tenga un condimento agradable en su vida.

La espera es la antesala al cambio, a lo nuevo, y eso siempre es positivo, es mejorador, solo que él dice “si todo bien, pero porque no YA!”

Los primeros días se los consumió soñando en lo que podría ser y como afianzaría mas la pareja, ambos soñaban, proyectaban, imaginaban, solo debían esperar…. Casi nada para él.

Paulatinamente el tiempo pasaba y antes de concluir el primer mes la espera se torno tortuosa. Brotado en continuos ataques de ansiedad, prácticamente no conciliaba el sueño, ojo siempre respeto a su compañera que también tenía un proceso INTERNO en lo que al cambio y a la espera se refiere, lógicamente.

Para destacar podemos decir que, ahora que llegamos al noveno mes, ellos estuvieron siempre muy juntos, compañeros muy fieles el uno del otro, incluso en los últimos días que realmente se hacia difícil la convivencia básicamente porque él ya no podía esperar mas y ella tampoco, digamos que estaban al límite del nivel de tolerancia a la expectativa.

Todos, los ajenos a su hogar, ayudaban amenizando la espera o incluso opinaban, sobre lo natural que era este estado en estos tiempos, bajo estas circunstancias, hasta hubo quien dijo “si pasan esta juntos no los separa nadie”, y él pensaba, “yo no necesito pruebas para aceptar o no la convivencia con alguien”. Pero las cartas las tira el destino y si bien él sabía que había una fecha límite, esta era como invisible a la distancia y al vivir el día a día la espera era una roca que cargaba en su espalda colina arriba.

Así y todo uno se apoyaba en el otro y a su vez sostenía a su compañero, raro de explicar si nunca lo viviste pero fácil de sentir si sos reciproco.

Los minutos pasaban, la puerta que estaba delante de él no se abría, esperaba las noticias finales, los minutos eran eternos y esos sí que no sabía como contabilizarlos, soñar no podía, quería ya el cambio, quería dejar de jugar a la “espera” para pasar al juego del “hacer”. En el fondo estaba al límite de la depresión, pero no se dejaba consumir por la cabeza y las ideas boicoteantes, porque no solo caería él sino su compañera y eso sí que no lo deseaba, ella ya tenía su carga, su peso, sus responsabilidades, incluso su cambio, tanto interno como externo, no era fácil encargase interiormente y exteriormente de cuidar a esta nueva familia. Pero eso llegó a su final, o al menos eso espera, la realidad es que no sabía cuanto más tenía que aguardar y ya estaba preocupado por ella y por la demora a la respuesta.

Mientras pensaba eso, la puerta se abrió y una señorita, lo encaró, se le acercó, charló brevemente con él y volvió a entrar por la puerta en sentido contrario esta vez. El quedó helado, no se la esperaba, las piernas se le aflojaron y se sentó para no desplomarse, el cambio había llegado.

Lo único que atinó fue, con las manos temblorosas, tomar el celular y llamar, mientras marcaba y esperaba que atendieran, las lágrimas corrían por su rostro, la noticia era muy fuerte para su corazón y decidió compartirla para repartir el peso.

Holaaa! Un calido saludo del otro lado, y él luego de una breve pausa dijo solamente… Hola amor…..me dieron el trabajo!!!!!!


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Paro general

Es una industria tan típica en su producción, como única en su producto.

En general la totalidad de los empleados de esta fábrica está en planta, y se encarga de direccionar por medio de circuitos, los pulsos eléctricos de toda la ciudad, (pavada de tarea no?)

Los trabajadores empiezan a notar determinadas irregularidades, cada vez más, en cantidad y en calidad.

Cada trabajador tiene una tarea específica, en un sector determinado, y no pueden hacer reemplazos por lo puntual de su función. Tenemos, gente de mantenimiento, limpieza, administración, trabajadores de línea, capataces, supervisores, pero digamos que lo atípico de este trabajo es que el 99% son empleados de planta y el resto jefes y administrativos.

Un día como cualquier otro comenzó la crisis, lentamente los trabajadores se sentaban en el piso, al lado de su línea de trabajo, inmóviles con la mirada perdida hacia la nada, Motivos? No sabe, no contesta (nsnc). Al principio y dada la cantidad de personal, aunque les parezca mentira son unos cuantos millones, nadie se percató inmediatamente de este problema y sus repercusiones.

A medida que pasaban las horas, cada vez más se sentaban cesando sus tareas laborales. El desconcierto llegó tarde, tan tarde, que llegó de la mano de la inevitable desesperación del hecho consumado.

Las autoridades trataban de solucionar el problema pero al no haber sindicato, tenían que tratar con miles y miles de personas que empezaban a sentarse o con aquellos que estaban sentados ya, y como cada puesto era especifico, los reemplazos eran realmente imposibles, por ende se empezaban a clausurar determinados sectores de la planta.

De millones, pasaron a ser miles, y de miles a cientos, cada ves menos estaban en su sector trabajando, la mayoría se encontraba sentado frente a su línea de producción inmóviles como estatuas, simplemente alegaban no tener fuerzas para moverse.

Los jefes, que recordemos solo eran el 1%, estaban algunos desconcertados y otros…. sentados en su puesto de trabajo sin hacer nada, como inmóviles.

Nadie sabía que pasaba, y menos como solucionarlo, la tarea que desempeñaban era vital y estaban llegando al límite de la ineficiencia., pero como es sabido siempre se puede estar peor…y ese momento llegó, simplemente el último trabajador se quedó duro en su lugar sentándose lentamente con la mirada perdida.

Los millones que trabajaban en los distintos sectores, sin importar rango, antigüedad, categoría, sector, capacitación o jerarquía, fueron sentándose lentamente al lado de su puesto de trabajo. Así inevitablemente la fábrica se paró, se detuvo, y su producción fue nula.

Un niño murió por desnutrición en el norte de nuestro país. Los médicos dicen que la falta de alimentos, nutrientes, y demás vitaminas hicieron que cada vez tenga menos actividad en su cuerpo, hasta llegar lentamente a un debilitamiento total.

Su madre llora, porque tiene en su boca el sabor de la impotencia, lo único que comen es esa casa.

Las miradas no miran hacia allá, es muy lejos, hace mucho calor, no es para tanto…. Y demás frases.

Mientras nuestra madre de luto, se sienta en su monopieza…mira al vacío recordando y reviviendo el dolor de la perdida.

Dentro de ella, los trabajadores empiezan a sentarse sin fuerzas para seguir.

MOTIVOS? (nos hacemos los que no sabemos y no contestamos!!!)



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GPS

La oscuridad absoluta lo rodeaba, tanto era así, que sentía el volante con sus manos pero no podía verlo. Y así como si nada la luz se hizo, y el GPS de su vehículo comenzó a funcionar con la leyenda “RECIBIENDO SEÑAL DEL SATELITE” vió en esa pantalla un hospital, de capital federal para ser mas preciso, ahí se bajó y presenció un parto, nada particular, un parto natural con todo lo que eso implica, lágrimas, gritos dolor y luego alegría, emoción y felicidad. Prosiguió su viaje siguiendo fielmente, las indicaciones de su GPS. Pasó por un jardín de infantes y vio a un niño salir en dirección a su madre, con el delantal destrozado, quien estaba entre sorprendida y acostumbrada por la ropa y por los comentarios que escuchaba haciéndose la sorda, cosas del estilo de… “Ahí está la mamá del chico que me pega en el jardín!”. Sonrió y siguió su viaje. Pasando por una primaria, viendo a un nene (ya en 4 grado) dándole los útiles de escuela a sus compañeritas para pelearse en la esquina, bélico sin dudas, al menos esa era la impresión que le dada, hasta que lo vio de monaguillo y luego de boy scout, hay que reconocerle en desconcierto. Siguió el viaje, y un muchacho ya adolescente iba a su secundaria, transpiraba en el industrial limando un fierrito y le daba un beso a su primera novia, muy joven por cierto para un noviazgo con toda la responsabilidad con que él lo encaraba.

El gps seguía indicando, con la voz de la gallega, direccionado las curvas y los metros de rectas, cada tanto paraba en algún punto de referencia, como lo haría el más aplicado de los turistas. Y fue así que entró a un gimnasio donde, entre otras cosas, se practicaba Tae Kwon Do y vio a un muchacho dando su examen de cinturón negro y también lo vio peleando en algún torneo, incluso hasta lo vio en una radio conduciendo un programa para jóvenes de 10 a 80 años, muy divertido por cierto.

El gps indicaba ZONA PELIGROSA pero igualmente bajó y vio a un adolescente hacerse hombre mientras en un velatorio despedía a su padre, Como también a otros parientes en el transcurso de ese bendito año.

Se sacó ese mal trago y prosiguió el viaje, intentos facultativos, películas y libros y una parada recurrente: amigos y novias.

Viajaba lenta pero constantemente para no detener el trayecto, y menos perder detalles. Paulatinamente se fue cruzando con distintas personas como, Juanette, Pancho, Ogui; Arbusto, La maestra Jardinera, la Bioterista, la guía de turismo, la compañera del ex trabajo, su maestro de aikido, Gonzalette y otra vez, sus películas, sus libros, su perra y su infaltable madre.

Inexorablemente pasaban las personas y los paisajes, mientras su Gps, atento a las distancias, indicaba con exactitud el sentido y la dirección.

El camino parecía infinito, pero algo le llamó la atención, y fue que el mapa tenía pocos metros para terminar a pesar de que el camino continuaba, no le dio importancia a este detalle y siguió atento a todo.

Su última parada fue una casa a la que entró y solo vio a un hombre frente a la pc escribiendo un texto que le parecía borroso, lo vio de frente sin que éste note su presencia y detectó en él algo familiar, al acercarse mas el reflejo del monitor reveló que su rostro era idéntico al del escritor.

Ahí asumió que era hora de dejar de viajar, el próximo viaje estaba cerca y era junto a este desconocido. Se quedó a su lado sentado intentando leer este texto ilegible, solo reconoció las ultimas letras que decían

“solo reconoció las ultimas letras que decían

FIN”

Este fue el último texto que escribió antes de que hallaran su cuerpo sin vida frente a la pantalla de su gps.



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Remolino

Susanita no tiene un ratón, ni grande ni mediano y menos chiquitín, sí tiene dos hijas y dos nietazos, pero que a los efectos de la historia realmente son irrelevantes.
Susanita desde que nació fue una gran investigadora y soñadora, una mezcla que puede ser totalmente inofensiva siempre y cuando la duda o la curiosidad no sean de alto vuelo, (nunca mejor dicho esto último).
Todo transitaba normal en su vida hasta que nació en ella la idea de querer volar, sin alas, sin aviones, sin nada. Ubiquémonos en el tiempo, ella estaba en los albores de su adolescencia y deseaba con locura la habilidad de las aves, la libertad en el aire, sin miedo a nada, claro, teóricamente volar no tiene riesgos pero en la práctica la cosa puede ser más difícil.
Un día, en el que no pudo contener más sus ansias, se subió a un campanario para sacarse las ganas de la manera que fuera.
Aclaremos algunos detalles físicos antes que nada, ella no supera el metro y medio y pesa 39 kg, dato que realmente no es menor, porque si bien no es pesada tampoco fue diseñada con una estructura aerodinámica.
El caso fue, que una vez arriba del campanario y viendo lo alto que estaba (en realidad lo que veía era muy chiquitas a las personas del pueblo) como sea, le agarró un sano miedito, mas conocido como instinto de supervivencia, y lo que hizo fue saltar a lo seguro.
Tomo envión con una carrerita corta y dando un salto se colgó de la soga que hace sonar la campana mayor del campanario de la iglesia, habrase visto imagen mas graciosa, pobrecita ella, haciendo tanta fuerza hacia abajo inútilmente, ya que sus 39 Kgs no alcanzaban para mover el eje del sonoro instrumento, así que herida en su orgullo bajó como pudo y se fue a su casa.
Los años pasaron y la madurez vino, ya no quiere volar, más bien todo lo contrario, ahora ama la tierra.
Lástima que una tarde, una lluvia torrencial la encontró en la calle, el viento soplaba tan violentamente que ella se vió en un aprieto, y ojo, no era para menos.
Ese día vestía un poncho que con la fuerza con que soplaba la tormenta, se llenó de aire embozándose y haciendo que lentamente sus piecitos se desprendieran del suelo. Era todo un show verla, tan chiquita y menudita luchando contra las fuerzas naturales que la obligaban a despegar del suelo, y ella agarradita de un árbol trataba por todos los medios, ya no de ganar la lucha, sino al menos de lograr un honroso empate. Estaba envuelta en un remolino que la despegaba lentamente del suelo. Por suerte la tormenta no fue eterna y como vino, se fue sin llevársela.
Los años siguieron pasando y la madurez se juntó con la puesta en práctica de adolescencia trasformándola en una sabia.
Ya no amaba la tierra, ni el aire, solo amaba aquel lugar en donde ella estuviera. Así que un día la tormenta volvió por su revancha y lejos ella de luchar, se fue volando como una pluma a los confines del cielo… con su poncho al viento, su jean celestito, una remerita y su pelito color ceniza.. De vez en cuando aterriza, ojo no cae, sabe como dominar el arte de volar, y al estar con nosotros en tierra, nos llena de anécdotas de sus viajes por los aires de la libertad, y luego vuelve a despegar y a volar en son de esta libertad que obtuvo y ahora puede disfrutar.
Qué bueno Susanita que pudiste soltar y disfrutar de los manjares de la vida con total sabiduría, haciendo lo que el mundo de las reglas y las estructuras define como una simple y cabal LOCURA… que se jodan ellos ….por no romper esos paradigmas se pierden la posibilidad de poder volar.


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viernes, 13 de noviembre de 2009

El último arrabalero

En un día como hoy, y con la tranquilidad de quien ya sabe el final de la historia, se quedó dormido eternamente un valuarte de nuestro barrio, de nuestra cuadra.

Dicho así, pareciera que estamos hablando de un prócer, pero era uno de los integrantes más antiguos de mi barrio, nada más pero para nada menos.

Si lo tuviera que describir, debería hacer la tarea de hombre observador, objetivo, pero me es imposible, ya que mi vida esta mas que influenciada por su presencia, como la belleza de una mujer esta afectada también por la fragancia del su perfume.

Hijo de un abuelo postizo que tuve, que simplemente era mi vecino, pero en un barrio donde soy la 6ª generación en esa casa ese dato ya es bastante.

No solo conocemos a la persona, sino también al personaje, a su historia, su familia pasada y futura.

De Don Marro y Doña Aurora, nace el hijo del barrio, del bar, cultor de la amistad, galán de mujeres, amante del tango, con su caminar particular y su lunfardo siempre en la lengua.

De joven y de mayor no hubo muchos cambios, siempre una barra, una grapa con amigos, algún tango sonoro, he incluso, algún tango bailado.

Lo recuerdo eternamente de traje o con un pantalón de vestir y camisa, peinado a la gomina todo hacia atrás, sin vergüenza ostentando su calvicie, porque un varón queda pelado pero no llora por eso.

Hoy nos deja en esta tierra un baúl lleno de recuerdos, metáforas, vidas, experiencias, anécdotas, y por qué no? una amarga sonrisa en la boca.

Para qué recordarlo de otra forma? Hay motivos o razones?

Sus nietos lo aman, sus hijos también. No es una forma de trascender en la vida, el amor de la familia y de los amigos?

Este barrio seguirá su curso, la gente pasará y las caras nuevas vendrán a transitar estas veredas, con la tristeza de no saber que hubo en su momento un hombre bien varón, que pobló nuestra geografía barrial.

Simplemente se durmió, como quien estaba cansado y se tomó un reposo de toda la vida vivida.

Compinche, observador y hasta arengador de mis aventuras, con la frase “EL PIBE…. “ (llénese lo que corresponda)

Recuerdo uno de sus últimos comentarios en la sala del medico.

Cuando vio a un amigo que estaba muy mal de la enfermedad que el mismo tenía, y ante los imposibles esfuerzos del entorno para taparle la realidad, se acercó a mi vieja y le dijo, “sabes que pasa negrita yo no soy tan boludo como ellos, yo fumo pero no trago el humo”.

Simple, único, auténtico, hombre con códigos, con triunfos y miserias como debe ser, hombre de familia, y sin caer en la redundancia… simplemente HOMBRE en toda su expresión.

Pasará el tiempo y el viento de las estaciones barrerá cualquier pisada pero nunca se borrará el andar al 2x4, al son del barrio, que como dice el tango:

Con el pucho de la vida apretado entre los labios,
la mirada turbia y fría, un poco lerdo el andar,
dobló la esquina del barrio y, curda ya de recuerdos,
como volcando un veneno esto se le oyó acusar...

“Buen viaje Jorge”





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Serán los años???

Que tanto de chiste y de serio tiene este video? me río de lo que me da tristeza...

dedicado desde mi corazón a PABLO ELISEGUI, porque nadie es mas parecido al maestro a la hora de impartir conocimientos y correcciones.....
jiijjiji


De Temer

Sentado en una silla de madera en medio de la peatonal estaba nuestro amigo, casi podríamos decir que se hacía pasar por una estatua viviente, solamente que no se movía porque no tenía motivos. De vestimenta normal, jean, remera, un sombrero y unos lentes de sol con armazón de metal, miraba fijo al horizonte, indiferente de la gente que pasaba, pero su rostro tenía una leve sonrisa cómplice con el entorno.

Me detuve a mirarlo y me percate del cartel que tenía a sus pies, este decía:

“Deje 1 moneda o lea SIN MIEDO, pero si empatiza conmigo deje 5 monedas”

Imposible resistirse a tal tentación, pero lo curioso era que la mayoría le dejaba una moneda sin siquiera leer el texto, otros llegaban a la mitad de la lectura y le depositaban las 5 monedas, mi curiosidad como siempre fue más fuerte, así que con toda la honestidad me aventuré al desafío.

Me acerqué y empecé a leer, en ese instante él me miró y me dió una sonrisa cómplice que en un principio no entendí… el texto decía.

Tengo miedo a la muerte.

Tengo miedo a quedar solo, sin descendencia, ni amigos, ni alguien que me ame.

Tengo miedo a no agradar, y por tal motivo ser excluído siempre.

Tengo miedo a cambiar pero también a estar igual y que nada cambie para bien, creyendo que eso es ser feliz

Tengo miedo al dolor tanto físico como emocional.

Tengo miedo a no saber cómo enfrentar la vida.

Tengo miedo al abandono de mis afectos.

Tengo miedo a ver el día en que este planeta explote.

Tengo miedo a contribuir con la destrucción del mundo.

Tengo miedo a las guerras.

Tengo miedo al hambre y a la miseria.

Tengo miedo a la hipocresía.

Tengo miedo a la injusticia.

Tengo miedo a ser siempre yo el que se miente.

Tengo miedo al destino.

Tengo miedo a Dios, de equivocarme de religión, de no entender lo que quieren que entienda y el día del juicio final, irme al infierno del ignorante.

Tengo miedo a la sabiduría.

Tengo miedo a la oscuridad.

Tengo miedo a la luz.

Tengo miedo a la ignorancia.

Tengo miedo a la displicencia, a la falsa caballerosidad.

Tengo miedo a los amores sin valor, al sexo solo por deporte.

Tengo miedo a ser padre.

Tengo miedo a dejar de ser hijo.

Tengo miedo a tener miedo.

Yo hasta ahí no empatizaba con nada, pero por desgracia la última línea del texto me venció y me explicó la sonrisa picarona, esta decía.

“Y ante tanto miedo simplemente no me paralizo, avanzo y evoluciono. Por eso gracias miedo foco de mi ruta.”

Me reí, lo miré y le dejé $10, me miró y le respondí: “tengo miedo a no tener monedas para el Bondi”, estallamos en risas y cada cual siguió en su mundo. Sin miedos, sin parálisis, en continuo movimiento y con conciencia del mismo.

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Una queja solitaria

En un acto impulsado en su gran parte por un hartazgo increíble, la soledad se plantó ante la humanidad, sus facciones rígidas eran la representación de la seriedad y el enojo en su justa mezcla.
Sacó de adentro de su túnica un rollo de papel, que ceremoniosa y pacíficamente empezó a desenrollar y luego de aclarada la voz empezó a leer.

A toda la Humanidad:
En estos días de ignorancias y dolores, en donde la gente pierde el sentido de los sentidos, y cuando la vida vale lo mismo que la muerte y hasta en algunos casos menos, me dispongo a poner un alto a tal atropello, y a ofrecerme como ayuda y revelación.
En tiempos tan irreflexivos, donde los hechos pasan, y le suceden sucesos, y las acciones son actuadas y las palabras dichas sin meditarse, me ofrezco como última esperanza.
Es hora que la inmadura humanidad entienda que no debe temerme sino aprovecharme, es hora que dejen de pensar lo que les han impuesto en la mente como prejuicio de la soledad, y como clasificación y hasta exclusión de aquello que son acompañados por mí, la soledad.
Conmigo, podrán escuchar a la persona más importante de su mundo, USTEDES MISMOS, en silencio, en paz, dedicado a calmar las batallas internas que no aportan soluciones sino que levantan el polvo del entendimiento para nublar la vista de la comprensión.
Dejándonos llevar por lo que pensamos, oprimimos con la mente el resto de nuestras emociones, compañeras mías de sus vidas, quienes, silenciosas prisioneras, intentan manifestarse con el peso del cuerpo en contra de ellas.
Hasta cuando seremos víctimas de tanta crueldad? , hasta cuando me señalarán con el dedo como la causante de sus exclusiones sociales?
Yo no intensifico las angustias, ni disipo las alegrías, ni empaño la felicidad, solamente potencio lo que hay, lo que esconden, yo hago silencio, y los que ustedes llaman ruido interior son sus emociones que tratan de salir y manifestarse en contra del letargo que le impone la mente.
Conmigo pueden aprender simplemente a disfrutarse, a conocerse y de esta manera sí podrán ser felices con otro, solo cuando se conozcan y sean capaces de ser plenos sin necesidad de nadie solo de ustedes mismos.
Por eso hoy y en este acto, delante de ustedes les declaro mi queja en espera de una pronta e inmediata reacción.”
Enrolló el papel que escondió otra vez en su túnica, miró a la multitud que atónitos y desconcertados no hacían mas que mirarse entre ellos, se pegó media vuelta y se fue con su amiga la esperanza en espera de ese ansiado cambio, hasta que se cruzó con NEGACION quien solo le dijo:
“no pongas expectativas en respuestas ni acciones inmediatas…”
Que paso con la humanidad?
Simple, mírese, mírenos y mirémonos….. Qué les parece que pudo pasar?
En qué parte del camino estamos?
En el principio de la total negación, a mitad de camino de la esperanza o cerca del final de nuestra AUTOIGNORANCIA?
El tiempo lo dirá, pero no se le agotará la paciencia de esperarlos o es que ya no le importa que nos demos cuenta?


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Teatro segunda clase

Ejemplo 3




Ejemplo 4